La muerte y resurrección de Jesucristo

 

Descargar: La muerte y resurrección de Jesucristo (la oración contemplativa)

Descargar: Nueva edición del folleto de oración para la celebración del Domingo (formato doc),      (formato pdf)

 

La introducción

La resurrección espiritual de la Iglesia comenzará a través de la renovación del celebración del día de la Resurrección – del Domingo.

En este folleto proponemos los modelos de la celebración del día de la Resurrección (de todos los domingos), pero al principio presentamos la reflexión sobre el sufrimiento y muerte de nuestro Salvador y Señor.

Los medios para la renovación de la Iglesia

Los pilares básicos de la vida espiritual son:

1)      la reflexión sobre las últimas cosas – muerte, juicio, eternidad;

2)      la reflexión sobre el sufrimiento de Cristo, Su muerte y Su resurrección gloriosa.

Última Cena y Getsemaní (la reflexión) (vídeo)

 

Última Cena

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

El jueves por la noche Jesús junto con sus apóstoles están en el Cenáculo. La Pascua está relacionada con el sacrificio del cordero y con la cena pascual. Estas fiestas recuerdan la salida de Israel de la esclavitud del faraón de Egipto. Jesús vino a liberar la humanidad de la esclavitud del pecado y del diablo.

Al principio, Jesús lavó los pies de los apóstoles. De esta manera les dio el ejemplo de la humildad y del amor. Después advierte a los apóstoles del espíritu de la traición, detrás de la cual es el diablo.

Luego Jesús habla sobre el amor: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus hermanos.”

También habla sobre el Espíritu Santo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad.”

Del Getsemaní al Gólgota (Vía crucis) (vídeo)

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Jesús es arrestado: El apóstol-traidor trajo a los soldados y los guardias del templo con antorchas en Getsemaní. Se acercó a Jesús y le dio un beso traidor. A continuación los soldados prendieron a Jesús.

Jesús ante Anás: Le llevaron al sumo sacerdote Anás. Él interrogaba a Jesús sobre muchas cosas. Uno de los guardias golpeó a Jesús en la cara.

Jesús ante Caifás: Anás envió a Jesús atado al sumo sacerdote Caifás. Caifás dijo: “¡Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho.” El sumo sacerdote rasgó su vestidura diciendo: “¡Ha blasfemado!” La multitud empezó a gritar: “¡Es reo de muerte!” Luego comenzaron a escupirle en la cara y Le golpaban en la cabeza.

Pedro niega a Cristo: Pedro estaba sentado fuera en el patio. Aquí él negó a Cristo tres veces, jurando: “No conozco a ese hombre.” Cuando el gallo cantó, Pedro se acordó de las palabras de Jesús. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

GÓLGOTA

Las siete palabras de la cruz

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La primera palabra de la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lc 23,34) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Llevaban también a dos malhechores para ser ejecutados con Él. Cuando llegaron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores: uno a la derecha, y otro a la izquierda.  Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lc 23:32-34)

La muerte por crucifixión era el castigo más cruel y vergonzoso. Cuando hubieron llegado al sitio, ordenaron a Simón de Cirene dejar la cruz en el suelo. Después derribaron a Jesús de espaldas con sus hombros contra la viga. El soldado – verdugo le palpó la hendidura por delante de la muñeca y ahí puso un pesado clavo cuadrado de hierro y lo golpeó con el martillo. El clavo perforó la piel y pasó por el lugar donde fue el nervio, que controla los movimientos del pulgar y señaliza el dolor. El dolor causado por la perforación de la muñeca en este lugar es insoportable. Las venas fueron arrancadas y la herida estaba sangrando profusamente. Los golpes siguientes con el martillo clavaron la mano en la madera de la cruz. La otra mano y ambos pies fueron clavados en la cruz de misma manera. En estos terribles dolores, recogiendo a todas sus fuerzas, Jesús pronunció las palabras: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La segunda palabra de la cruz: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraiso.» (Lc 23,43) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. El otro le reprendió diciendo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos; pero éste no hizo ningún mal. Y dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lc 23:39-43)

“Jesús …”, el malhechor fija sus ojos en el rostro torturado de Jesús. Sobre la nariz y el lado derecho del rostro hay las heridas causadas por un golpe del palo, excoriaciones en los párpados y las cejas, una hinchazón en la mejilla, la nariz que sangra, contusiones y heridas de la piel. Su cara está empapada de sangre de las arterias en la cabeza, que fueron atravesados por las espinas. Las heridas en las manos y los pies están sangrando. El malhechor oye las burlas y blasfemias de los soldados, oye al otro malhechor colgado en la cruz. Él también oye las blasfemias de la jerarquía soberbia. El malhechor, sin embargo, consciente de su propio pecado, miró a los ojos de Jesús, creyó en Él y pronunció con fe: “¡Jesús!, acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.Con lo cual, él también confesó ante todos que Jesús es realmente el Hijo de Dios. Sólo Él perdona los pecados y nos hace partícipes del Reino de Dios. Era una confesión pública y gloriosa de Jesús ante sus enemigos, que se burlaban de Él.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La tercera palabra de la cruz «He ahí tu madre.» (Jn 19,27) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

“Estaban junto a la cruz de Jesús Su madre… Cuando Jesus vio a Su madre y al discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a Su madre: Mujer, he ahí tu hijo.  Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo(en latino: “in sua”). (Jn 19:25-27)

“Estaba junto a la cruz de Jesús Su madre…” Ella Lo ve crucificado, torturado, Su cuerpo cubierto por las heridas. La corona de espinas causa el dolor particularmente insoportable. Prensado en su cabeza, las espinas afiladas atraviesan el cuero cabelludo y causan hemorragia dolorosa. Ella Lo vio caer sobre su cara varias veces bajo el peso de la cruz. Las caídas en el camino de la cruz dejaron moretones dolorosos en sus rodillas. Cuando lo encontró allí, era sólo por un brevísimo momento. Ahora ella está de pie bajo la cruz. Jesús la volvió a ver. Él está mirando a ella… María está aquí en la unidad espiritual perfecta, crucificada juntamente con Él. De pie junto a ella está el discípulo Juan. Cuando Jesús le vio, dijo a Su Madre: Mujer, he ahí tu hijo.” El discípulo no se da cuenta completamente de cómo profundamente se está cumpliendo el misterio de su nuevo nacimiento. Él está mirando a Jesús, por el cual ha dejado todo. La palabra de Jesús penetra hasta el fondo de su corazón. Aquí, en su corazón, él recibe espiritualmente a la madre de Jesús, que se hizo su Madre también.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La cuarta palabra de la cruz: «¡Tengo sed!» (Jn 19,28) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Sabiendo Jesús que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: ¡Tengo sed! Había allí una vasija llena de vinagre. Entonces pusieron en un hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.” (Jn 19:28-29)

Jesús es clavado en la cruz y tiene sed. La flagelación cruel ha rasgado Su cuerpo sagrado y él ha perdido mucha sangre. La pérdida súbita de sangre abundante causó rápido ritmo cardíaco, desmayo y una sed muy fuerte. El inmenso dolor causado por las heridas abiertas y la sed fuerte atormentaban al Señor Jesús incluso durante su vía crucis. Ahora, en la cruz, siente una sed más ardiente. Sus labios están secos, agrietados, su lengua se ha pegado al paladar.

Elije la lengua

Buscar

Palabra de la vida

“Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día. Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable;”

2 Co 4, 16-17 (desde 12-3-2017 hasta 26-3-2017)

Reflexión sobre la Palabra de Dios