Cuaresma 2017. Una reforma de la Iglesia (+ vídeo)

Hablando del arrepentimiento, Jesús enfatizó dos veces: “Si no os arrepentís, todos pereceréis”. Y continuó con la parábola de la higuera estéril: “Entonec dijo al viñador: He aquí, ya son tres años que vengo buscando fruto en esta higuera y no lo hallo. Por tanto, córtala. ¿Por qué ha de inutilizar también la tierra? Entonces él le respondió diciendo: Señor, déjala aún este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone. Si da fruto, bien; y si no, la cortarás”. (Lc 13, 7-9) Esta parábola también le concierne a usted. Jesús le da una oportunidad aún este año, aún en este tiempo de Cuaresma. A menos que dé frutos dignos de arrepentimiento, sufrirá el mismo destino que la higuera estéril. Será cortado, echado fuera de la viña de Dios y arrojado al fuego.

Juan XXIII por su aggiornamento abrió la Iglesia al pensamiento secular. Hoy, el aggiornamento suicida se está llevando a cabo por el Papa Francisco que besa los pies a los transexuales y promueve la islamización de cada parroquia.

En 1911, cuando Roncalli (Juan XXIII) trabajaba como profesor de historia, su nombre fue colocado en el índice junto con los nombres de los modernistas, porque él difundió herejías en el seminario en Bérgamo. Él había adoptado las herejías de L. Duchesne. Roncalli no renunció al espíritu herético. Le abrió completamente la puerta a la Iglesia a través del Concilio Vaticano II. Hoy cosechamos sus frutos perniciosos. Cometía el crimen más grave: abusó de la suprema autoridad papal y de la autoridad del Concilio para perpetrar el suicidio gradual de la Iglesia. Abusó del pensamiento católico que ni siquiera admitiría que el Papa o el Consejo pudieran errar.

Hoy, después de más de 50 años, si queremos mostrar verdadero arrepentimiento, tenemos que admitir: Juan XXIII era un hereje; el Concilio Vaticano II era un Concilio herético. El primer mandamiento nos dice que adoremos al único Dios; sin embargo, el Concilio nos dice que tengamos respeto por los cultos paganos, es decir, también por sus demonios. El Vaticano II también es responsable de la islamización posconciliar de Europa.

En la actualidad, Francisco completa el proceso de suicidio de la Iglesia. El fruto del Vaticano II es lo que los sociólogos denominan el “mundo postcristiano” y la “cultura postcristiana”. ¡Sin embargo, no hay un mundo postislámico o una cultura postislámica! Si el cristianismo sin vida quiere establecer el diálogo o vivir en la coexistencia con el islam agresivo, es sólo cuestión de unos pocos años hasta que la media muna y la sharia reinen sobre Europa.

Algunos comparan el mundo postcristiano occidental a un paciente cuyo estilo de vida inmoral e impío le causó graves problemas de salud. Sin embargo, este paciente rechaza el tratamiento que requiere un cambio en el estilo de vida, y elige la eutanasia. Abrazando el aggiornamento del Vaticano II, la Iglesia expulsó el espíritu de arrepentimiento y desarrolló una enfermedad espiritual fatal. Sin embargo, rechaza tercamente el tratamiento que requiere el arrepentimiento, es decir, un cambio de vida. Ella elige la eutanasia espiritual. Los obispos y sacerdotes no enfatizan las verdades esenciales de la fe cristiana. No advierten a los creyentes de la realidad de la muerte, el juicio y la eternidad. No les advierten de la astucia del pecado y de sus frutos trágicos, es decir, el sufrimiento temporal y eterno. Ellos predican algunas filosofías o psicologías, y reemplazan la misión de salvación con el absurdo diálogo interreligioso. Cuando por fin admitimos la realidad del pecado en nosotros y el hecho de que sigue engañándonos y esclavizándonos, comprenderemos verdaderamente la unicidad de la salvación en el sacrificio redentor de Cristo en la cruz.

¡Sin arrepentimiento el Espíritu de Dios no puede restaurar la Iglesia Católica!

Sólo una Iglesia restaurada por el arrepentimiento tiene la fuerza para resistir el proceso de islamización, así como el aggiornamento con el espíritu del mundo. Tal Iglesia puede llevar a cabo la verdadera misión de salvar a las almas inmortales. ¡Estamos obligados a cumplir con el mandato de Christo a proclamar el Evangelio a todos, no sólo a los budistas, hindúes o musulmanes, sino también a los judíos! Sólo Cristo puede quitar el pecado de nuestro corazón. Ningún Buda o Muhammad puede hacerlo.

La cuestión del actual papado

El 15 de diciembre de 2016, Francisco y sus colaboradores más cercanos salieron con una propuesta de la llamada descentralización, cuando el Papa sea sólo un símbolo de unidad. ¿Existe aún una salida de la crisis del papado que ha llegado a su clímax bajo Francisco? A lo largo de la historia, ha habido más de 30 antipapas, un largo período de doble o triple papado … Sin embargo, la naturaleza del papado se ha conservado.

Gracias a Dios por los cuatro cardenales que han adoptado una postura común en defensa de los fundamentos morales incluso a costa de ser deshonrados. Una de las opciones es que después de hacer un verdadero gesto de arrepentimiento ellos mismos —solos o junto con otros cardenales que están en unidad interior con ellos— elijan un nuevo Papa. Un grupo liberal en la actualidad sólo podría elegir a un antipapa herético, que por supuesto ¡sería inválido al igual que el actual pseudo papa Francisco! Según la bula dogmática de Pablo IV, Francisco, siendo un hereje manifiesto, ocupa ilegítimamente el ministerio petrino.

Dios tiene muchas maneras de salvarnos, pero hay una condición de nuestra parte: mostrar verdadero arrepentimiento.

En el momento cuando había tres Papas, Jan Huss, un sacerdote checo, exhortaba a una reforma moral del clero y la jerarquía. Le imputaron herejías a él que nunca había predicado. Lo quemaron en la hoguera y se negaron a arrepentirse. Algún tiempo después, otro sacerdote, Martín Lutero, aparició en escena y la mitad de los creyentes católicos abandonaron la Iglesia católica.

Entonces vino el Concilio de Trento celebrado por Santos. El resultado fue una reforma y muchos santos.

Luego vino el Concilio Vaticano II celebrado por herejes. El resultado fue deformación y muchos herejes.

El deber de arrepentimiento es sobre todo el deber de cada cardenal, de cada obispo y de cada sacerdote. El acto de arrepentimiento es un acto de humildad y verdad. Uno tiene que admitir su error: Fui engañado, pero ahora estoy en la luz de Dios, junto a la cruz de Cristo, y Le confieso mi culpa y mi pecado. El gesto externo de arrepentimiento es la renuncia verbal y escrita a las herejías y la confesión de la fe de los apóstoles, los santos y los mártires. Que este juramento sea prestado ante dos testigos y avalado por sus firmas y la suya. Este juramento puede ser comparado al Juramento Antimodernista de San Pío X. El juramento es la condición para la eliminación de la maldición espiritual que, por el momento, yace sobre un gran número de representantes de la iglesia. ¡El juramento también debe ser tomado por cada sacerdote! El juramento expresa la esencia y proporciona las pautas para una reforma espiritual. Tenga en cuenta que una copia de este documento será escrita en el Libro de la Vida junto con su nombre. En la hora de la muerte, cuando cada cardenal, obispo y sacerdote se presenten ante el tribunal de Dios, serán confrontados con este documento.

Jesús dice claramente: “Si no os arrepentís, todos pereceréis” (Lc 13, 3).

¡Lo más importante para usted es salvar su alma inmortal y no ser eternamente condenado! Tal vez esta llamada cuaresmal al arrepentimiento es la última oportunidad para usted. ¡Jesús le advierte en la parábola de la higuera estéril! Sea usted un sacerdote, un obispo o un cardenal, si usted rechaza arrepentirse, dicta una sentencia de muerte eterna —condenación eterna— contra sí mismo!

(véase vídeo: http://vkpatriarhat.org.ua/es/?p=7837)

 

El juramento de fidelidad a Cristo y a la Iglesia:
1) ¡Renuncio al espíritu del anticristo, al espíritu del neomodernismo histórico-crítico y al ateísmo que está tras ello!
2) ¡Renuncio al espíritu de sincretismo, el espíritu de Nostra Aetate, es decir, el espíritu de respeto por los cultos paganos y sus demonios, y su realización práctica en el diálogo interreligioso (Asís, Astana …)!
3) ¡Renuncio al espíritu de la ideología de género que promueve todas las formas de desviación sexual (LGBTQ)!
4) ¡Renuncio al espíritu del satanismo que está detrás del sistema de la justicia de menores que abusa mentalmente, sexual y físicamente de los niños y los mata!
5) ¡Renuncio a Satanás y a los demonios, especialmente a los que trabajan hoy en día a través de diversas formas encubiertas de magia, adivinación y espiritualismo (homeopatía, acupuntura, hipnosis, adivinación con péndulo…) y al espíritu de la Nueva Era!
6) ¡Renuncio al espíritu de la masonería y del Nuevo Orden Mundial que programa autogenocidio moral, espiritual y físico de la humanidad!
7) ¡Renuncio a todos los demonios religiosos, especialmente al espíritu del fariseísmo, saduceísmo, al orgullo religioso, ceremonialismo sin espíritu, legalismo mortal y al mamonismo de Judas!
¡Creo y confieso que por mí y mis pecados el Señor Jesucristo murió en la cruz, y al tercer día resucitó histórica y realmente!
¡Recibo al Señor Jesús como mi Salvador, y le entrego mi vida a Él y quiero entregarlo a Él todos los días!
¡Recibo y quiero recibir diariamente el testamento de la cruz expresado en las palabras de Cristo al discípulo: “¡He ahí tu madre!”
¡Recibo y quiero recibir diariamente la plenitud del Espíritu Santo para convertirse en un mártir (testigo) de Cristo como los Apóstoles!
Firma ____________________________________
Fecha _______________2015 A.D.

 

+ Elías

Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino

+ Metodio OSBMr                   + Timoteo OSBMr

Obispos Secretarios

http://vkpatriarhat.org.ua/es/?page_id=6255

 

1 de marzo de 2017

 

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“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

Ef 2, 8-9 (desde 21-5-2017 hasta 4-6-2017)

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