Hagamos obras dignas de la eternidad

Antes de comparecer ante el tribunal de Dios, haz todo lo posible para no quedarte allí con las manos vacías. Seremos juzgados no sólo por habiendo hecho el mal. Estamos obligados a hacer el bien, a hacer obras dignas de la eternidad. Seremos juzgados por lo que estábamos obligados a hacer y no lo hicimos. Cada buena palabra, cada aliento, cada paso de fe, cada sufrimiento que aceptamos y soportamos, cada burla y toda persecución por causa de Cristo es de gran valor. Entonces, ¡vivamos por la fe! Ciertamente, no seremos justificados por nuestras buenas obras solamente, sino que somos justificados por la justicia de Cristo. En verdad, nuestra salvación está en Cristo: este es el fundamento del cristianismo, pero la cuestión es con qué edificamos sobre este fundamento: con madera y hojarasca o las obras de oro hechas en unión con Cristo.

1Co 3, 13-15: “… la obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. Si permanece la obra de alguno que sobreedificó, él recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quema, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”. Estos versículos hablan del Purgatorio. Si alguien ha edificado el fundamento, será salvo, pero sólo como por fuego. Aquellos que han recibido a Cristo, pero por su tibieza, pereza y fe débil no pueden entrar en la gloria del cielo irán al Purgatorio. Las almas que van al Purgatorio pasan por ciertas etapas de purificación. Aquí sufren tormentos; algunos tal vez los tormentos más severos similares a los tormentos de los condenados. Pero hay una gran diferencia: estas almas tienen esperanza. Ellos saben que un día este sufrimiento terminará. Algunas almas están en el Purgatorio durante una hora, algunas durante un día, otras durante 50 años, otras durante 1000 años y otras hasta la Segunda Venida de Cristo. Cuando Cristo venga por segunda vez, la última alma saldrá del Purgatorio, y el Purgatorio será destruido.

 

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Palabra de la vida

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

Ef 2, 8-9 (desde 21-5-2017 hasta 4-6-2017)

Reflexión sobre la Palabra de Dios