La situación actual es difícil. ¿Qué podemos hacer?

El diablo nos engaña y nosotros creemos esas mentiras. El espíritu del anticristo gobierna y cambia el pensamiento hasta tal punto que la gente ya no distingue el bien del mal. Nosotros literalmente respiramos este ambiente de la televisión, la música o el contacto con personas que tienen el espíritu del mundo. Por lo tanto necesitamos sacar fuerza de la oración, de una comunidad viva, de la Palabra de Dios. El diablo forma la opinión pública que no se basa en la verdad, sino más bien en una mentira, y ejerce presión sobre cada uno de nosotros. Necesitamos ser sabios y no debemos permitir que los medios de comunicación nos manipulen. Hoy los medios de comunicación están en manos de aquellos que promueven películas que conducen a la decadencia moral. Incluso el telediario manipula a la gente. Hoy los periódicos y revistas oficiales de la Iglesia difunden el espíritu del mundo. No llevan a los cristianos a darse cuenta de las cosas esenciales ni les animan a seguir a Jesús en serio. Ofrecen todo tipo de información irrelevante y cambian completamente la manera de pensar de una manera desapercibida y así destruyen la verdadera vida cristiana y alejan del Cristo viviente. ¡Qué difícil es hoy perseverar sin una comunidad sólida! Muchas personas ponen energía en los deportes, la política… Sin embargo, debemos aprender cómo vivir como cristianos en la situación presente, cómo salvar nuestras almas, cómo proteger a nuestras familias. Hoy en día, las escuelas inculcan la inmoralidad y la homosexualidad en los niños. La Iglesia guarda silencio. Vivimos en tales tiempos. La jerarquía eclesiástica está engañada y ciega. Cristo es crucificado en Su Iglesia. Podemos ver el estado de la Iglesia. La Iglesia está sangrando. Es una situación difícil. ¿Qué podemos hacer? Debemos ser conscientes de esta realidad, saber que somos impotentes y trabajar por nuestra propia salvación con diligencia, afligirnos por esta situación y dársela a Jesús en oración una y otra vez. Necesitamos una comunidad viva y también tenemos que llevar a cabo la misión. Sin embargo, primero necesitamos estar enraizados en Jesús nosotros mismos y sólo entonces podemos darLe a otros. Necesitamos buscar cuál es la voluntad de Dios. Es importante tener pequeños grupos, una confraternidad, y seguir los pasos de Jesús. Si luchamos contra el orgullo, contra las mentiras en nosotros, contra el pecado original, es decir, nuestro viejo hombre, seremos capaces de mostrar a otros también cómo seguir a Jesús: les mostraremos el camino recto y seguro que conduce a la salvación.

 

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Palabra de la vida

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

Ef 2, 8-9 (desde 21-5-2017 hasta 4-6-2017)

Reflexión sobre la Palabra de Dios