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Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La segunda palabra de la cruz: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraiso.» (Lc 23,43) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. El otro le reprendió diciendo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos; pero éste no hizo ningún mal. Y dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lc 23:39-43)

“Jesús …”, el malhechor fija sus ojos en el rostro torturado de Jesús. Sobre la nariz y el lado derecho del rostro hay las heridas causadas por un golpe del palo, excoriaciones en los párpados y las cejas, una hinchazón en la mejilla, la nariz que sangra, contusiones y heridas de la piel. Su cara está empapada de sangre de las arterias en la cabeza, que fueron atravesados por las espinas. Las heridas en las manos y los pies están sangrando. El malhechor oye las burlas y blasfemias de los soldados, oye al otro malhechor colgado en la cruz. Él también oye las blasfemias de la jerarquía soberbia. El malhechor, sin embargo, consciente de su propio pecado, miró a los ojos de Jesús, creyó en Él y pronunció con fe: “¡Jesús!, acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.Con lo cual, él también confesó ante todos que Jesús es realmente el Hijo de Dios. Sólo Él perdona los pecados y nos hace partícipes del Reino de Dios. Era una confesión pública y gloriosa de Jesús ante sus enemigos, que se burlaban de Él.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La tercera palabra de la cruz «He ahí tu madre.» (Jn 19,27) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

“Estaban junto a la cruz de Jesús Su madre… Cuando Jesus vio a Su madre y al discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a Su madre: Mujer, he ahí tu hijo.  Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo(en latino: “in sua”). (Jn 19:25-27)

“Estaba junto a la cruz de Jesús Su madre…” Ella Lo ve crucificado, torturado, Su cuerpo cubierto por las heridas. La corona de espinas causa el dolor particularmente insoportable. Prensado en su cabeza, las espinas afiladas atraviesan el cuero cabelludo y causan hemorragia dolorosa. Ella Lo vio caer sobre su cara varias veces bajo el peso de la cruz. Las caídas en el camino de la cruz dejaron moretones dolorosos en sus rodillas. Cuando lo encontró allí, era sólo por un brevísimo momento. Ahora ella está de pie bajo la cruz. Jesús la volvió a ver. Él está mirando a ella… María está aquí en la unidad espiritual perfecta, crucificada juntamente con Él. De pie junto a ella está el discípulo Juan. Cuando Jesús le vio, dijo a Su Madre: Mujer, he ahí tu hijo.” El discípulo no se da cuenta completamente de cómo profundamente se está cumpliendo el misterio de su nuevo nacimiento. Él está mirando a Jesús, por el cual ha dejado todo. La palabra de Jesús penetra hasta el fondo de su corazón. Aquí, en su corazón, él recibe espiritualmente a la madre de Jesús, que se hizo su Madre también.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La cuarta palabra de la cruz: «¡Tengo sed!» (Jn 19,28) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Sabiendo Jesús que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: ¡Tengo sed! Había allí una vasija llena de vinagre. Entonces pusieron en un hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca.” (Jn 19:28-29)

Jesús es clavado en la cruz y tiene sed. La flagelación cruel ha rasgado Su cuerpo sagrado y él ha perdido mucha sangre. La pérdida súbita de sangre abundante causó rápido ritmo cardíaco, desmayo y una sed muy fuerte. El inmenso dolor causado por las heridas abiertas y la sed fuerte atormentaban al Señor Jesús incluso durante su vía crucis. Ahora, en la cruz, siente una sed más ardiente. Sus labios están secos, agrietados, su lengua se ha pegado al paladar.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La quinta palabra de la cruz: “¡Eloi, Eloi! ¿Lema sabactani?” (Mc 15,34) (vídeo)

 

(Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?)

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

“En la hora novena Jesús exclamó a gran voz, diciendo: ‘¡Eloi, Eloi! ¿Lema sabactani?’” (Mc 15,34)

Jesús está muriendo en la cruz. Su cuerpo está lleno de heridas y contusiones, la piel está cubierta de sudor frío y pegajoso. Él no puede encontrar cualquier posición que Le permitiría por lo menos un poco de alivio. Los clavos en las muñecas están presionando los nervios medianos, dañados gravemente, y causan el dolor fuertísimo. Quando Jesús se empuja hacia arriba para evitar este tormento, Él coloca todo su peso sobre el clavo que atraviesa los pies. Nuevamente se produce una agonía de dolor ardiente, cuando el clavo desgarra los nervios entre los huesos metatarcicos de los pies. Cada movimiento es seguido con un nuevo sangramiento. Las manos se fatigan, grandes oleadas de calambres pasan por los músculos engarrotándolos en profundo dolor punzante. Los calambres aprietan las terminaciones nerviosas de los músculos. Se puede inhalar aire a los pulmones pero no se puede exhalar. Jesús lucha por elevarse para tener al menos un pequeño respiro.

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La sexta palabra de la cruz: “¡Consumado es!” (Jn 19,30) (vídeo)

 

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

“Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo ‘¡Consumado es!’” (Jn 19,30)

Los brazos de Jesús se fatigan, están perdiendo la fuerza. Grandes oleadas de calambres barren los músculos, haciendo nudos en ellos con un dolor profundo y pulsante. Llegan los ciclos de asfixia. Los músculos del pecho son paralizados y incapaces de actuar. Jesús lucha para conseguir al menos una respiración corta. Siente un profundo dolor opresivo en el pecho. El pericardio lentamente se llena de suero, comienza a comprimir el corazón y por lo tanto restringe sus movimientos. El corazón late de forma irregular. La pérdida de sangre y sed ardiente causan que el corazón comprimido está luchando para bombear sangre pesada y espesa en los tejidos. Los pulmones torturados están esforzándose frenéticamente para tragar pequeñas cantidades de aire. Jesús puede sentir el frío de la muerte que paulatinamente invade sus tejidos. Con últimas fuerzas empuja sus pies partidos contra el clavo, endereza sus piernas y toma más aire. Se oye Su palabra: “¡Consumado es!”

Las siete palabras de la cruz (la reflexión) – La séptima palabra de la cruz: “Padre (Abba), en tus manos encomiendo mi espíritu.” (Lc 23,46) (vídeo)

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

Ríos de sangre fluyen por el rostro pálido de Jesús. La sangre está cada vez más oscura. El rostro cubierto de heridas se alarga. Los labios son de color azul y comprimidos. Su cabeza se hunde en su pecho, el corazón deja de latir. Jesús entiende que está en el umbral de la muerte.

“… y hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: ‘¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!’ Y habiendo dicho esto, expiró.” (Lc 23:44-46)

Sus palmas, antes cerradas, se han abierto y las manos han colgado inpoderosos. Las rodillas se han inclinado hacia un lado. La cabeza se hundió en el pecho sin vida. El Señor Jesús exhaló su último suspiro. Eran las tres de la tarde.

La resurrección de Jesucristo

¡Cristo ha resucitado!

(la celebración del domingo)

Cinco partes de la celebración del domingo. Parte I – ¡Jesús resucitó! (vídeo)

PRIMERA HORA

Versión revisada: Algunas canciones en el folleto no corresponden a las canciones en el vídeo.

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La Resurrección de Cristo

1. La reflexión sobre la Palabra de Dios (5 minutos)

En el espíritu vemos la tumba de piedra en Gólgota. Durante la noche del sábado lo guardaron los soldados romanos. Los principales sacerdotes y los fariseos dijeron a Pilato sobre Jesús muerto: Él dijo, viviendo aún: Después del tercer día resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro.” (Mt 27:63-65)

La noche está calmosa. ¿Qué sucede en el ámbito espiritual? El espíritu de Jesús descendió a este mundo temporal. En ese momento resucitó y se transformó Su cuerpo, que hasta entonces había permanecido en la tumba. Este cuerpo pasó a través de la tumba de piedra, porque ya no estaba sujeto a las leyes físicas.

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“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

Ef 2, 8-9 (desde 21-5-2017 hasta 4-6-2017)

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